Se entiende por organización un sistema donde intervienen tres elementos fundamentales: insumos, procesos y resultados; para que estos se den es necesario un nivel de coordinación, direccionamiento y despliegue de actividades desarrolladas en sus esencia por individuos (RRHH).

Una organización busca resolver al máximo las necesidades de todos sus integrantes, en este sentido se puede afirmar que la organización en si se debe a el recurso humano que desarrolla actividades y a su vez a los clientes o públicos externos que se satisfacen de ella.

Al hablar de organización no nos remitimos única y exclusivamente a las empresas manufactureras o prestadoras de servicios (financieros, comerciales, generales, etc.) sino a todo tipo de estructura en donde interaccionan individuos que permiten alcanzar una visión y desarrollan una misión (cultura).

Cuando se habla de individuos que conforman una estructura, y desde la perspectiva humanista, la comunicación interviene ineludible, natural y espontáneamente en el desarrollo de la cotidianidad organizacional. Es así como los investigadores sociales, llámese, psicólogos, sociólogos y comunicólogos estudian los fenómenos de identidad, pertenencia y construcción de significados en los conglomerados sociales insertados en las organizaciones.

La comunicación como hilo conductor (no como herramienta) permite identificar elementos estructurales del desarrollo cognitivo de los individuos frente a una realidad palpable: el quehacer organizacional desde sus diversas formas (procesos, gestión, comercialización y promoción), es allí donde las herramientas propias de la comunicación se vuelven indispensables para la transmisión de información, coordinación de actividades, mantenimiento del orden y concomimiento de la identidad de la misma, así como la divulgación de las marcas y productos.

En las organizaciones es importante tener en cuenta el estilo de comunicación con que dinamizan sus actividades, es decir, existen organizaciones con alto grado de informalidad y sus contrapartes muy formales, esto no es necesariamente negativo, debido a que la formalización implica un alto grado de coordinación y aseguramiento de la información, evita el ruido y las transformaciones o percepciones erróneas de los mensajes; pero a su vez acartona la organización y no permite alta flexibilidad en la cotidianidad.

La organización es como un ser humano, tiene vida propia y desarrolla su personalidad de acuerdo a su entorno e intereses; en este punto los principios fundamentales de la comunicación humana aplican al desarrollo organizacional como elementos que le permite a aquella reconocerse y ser reconocidos (existir).

Si el proceso de comunicación en una organización se vive desde un punto de vista instrumentalista, qué se puede esperar de aquellas organizaciones que no han reconocido el papel trascendental de la comunicación?, o cuál sería el enfoque comunicativo que se debe implementar para el desarrollo de actividades desde un punto de vista estratégico comunicativo?; no tendríamos con certeza las respuestas pero podemos ubicarnos en la concienciación de la comunicación como un hilo conductor y no como una herramienta.